Etapas del lenguaje infantil

La comunicación con tu hijo es un pilar fundamental. Para entender cómo puedes influir en el desarrollo de la comunicación y el lenguaje en tu hijo, es necesario saber primero cómo evoluciona su comunicación desde que es bebé.

El niño, ya en el útero materno, está muy receptivo a desarrollar sistemas de comunicación, debido a que ésta va muy ligada a su supervivencia. Pero para desarrollarla lo mejor posible necesita al menos un buen compañero. Esa es tu labor.

Época prenatal

Según se ha comprobado, a las pocas horas de nacer, el bebé distingue su lengua materna de cualquier otra. Esto indica que, ya cuando está en el útero, desarrolla una percepción auditiva muy importante. Comunicar con tu bebé desde el embarazo contribuye a construir los cimientos de su futura comunicación verbal.

Si además aplicas alguna técnica de estimulación o comunicación prenatal —táctil o auditiva—, su desarrollo en comunicación puede verse potenciado.

De 0 a 4 meses

Durante el primer mes, notarás que tu hijo se expresa transmitiendo señales acerca de su estado físico: sonríe por bienestar, llora de hambre, llora cuando le duele algo. Poco más adelante, entre el primer y cuarto mes, ya es capaz de sonreírte o darte una muestra de afecto.

Durante estos primeros meses deberás adaptarte a los signos del bebé. Al principio existirán errores y fracasos, pero pronto aprenderás a entenderle. Para favorecer ese entendimiento es básica una actitud sensible y afectiva: cantarle, reír, acariciarle y hablarle son conductas que ayudan a conseguirlo.

Cuando tu hijo comunica algo a su manera y le das la respuesta adecuada —le calmas el hambre, la sed o le abrigas—, él sabe que le has entendido. El resultado es una sintonización afectiva y comunicativa con tu bebé.

Del cuarto al octavo mes

Entre el cuarto y el octavo mes, observarás que tu hijo aprende a anticiparse a la comunicación de los demás y también a reconocer personas y objetos.

Cuando haces el gesto de cogerle y él se entrega para que lo levantes, o cuando le das de comer y abre la boca nada más ver la cuchara, puedes comprobar que comprende y anticipa lo que vas a hacer. Poténciaselo valorando esas conductas, presentándole situaciones en las que pueda demostrar sus recién adquiridas dotes y no cortándole la oportunidad de ponerlas en práctica.

En este periodo también observarás que ya no sonríe a todo el mundo, sino que selecciona su comunicación: a mamá le sonrío; al extraño le lloro porque no sé quién es. Esta etapa coincide también con la observación y estudio de los objetos. Pon a su alcance objetos que pueda inspeccionar y que no te importe que rompa.

De 8 a 18 meses

Entre los 8 y los 18 meses aparecerán y se desarrollarán otras habilidades comunicativas importantes. Tu bebé, que ya reconoce objetos, podrá comunicar sobre algo en particular acerca de ellos. Por ejemplo, puede hacerte entender que quiere su sonajero o su osito.

Ya comprende que puedes anticipar su comunicación y, por tanto, sabe que si señala el sonajero entenderás que quiere que se lo traigas. Gracias a estas habilidades nuevas, empieza a causar efectos en su entorno de forma voluntaria e influye sobre los demás para compartir experiencias o conseguir propósitos.

Un tiempo después verás que se inicia en el uso de símbolos: coge un cubo y hace ver que es el teléfono, se pone una cuchara vacía en la boca pretendiendo que come. Finalmente llega un momento en que, aunque no haya cubo, el niño, a su manera, dice «teléfono». A partir de entonces, las palabras sueltas irán aumentando en número y poco después el lenguaje se desarrollará de manera asombrosa.

De 18 meses a 4 años y medio

Por increíble que parezca, entre los 18 meses y los cuatro años y medio tu hijo todavía alcanzará un nivel de comunicación más complejo. Podrá entender las metáforas y las ironías: el lenguaje indirecto.

Hasta ese momento, si alguien dice irónicamente «qué bien te has portado» cuando el niño ha hecho una travesura, puede interpretarlo literalmente. Pero llega un momento en que comprende el lenguaje indirecto y entiende que cuando llueve y dices «¡qué buen tiempo!» estás haciendo una ironía; también entenderá que al césped le llames «un mar de verde».

Este nuevo nivel también le permite entender que alguien puede actuar erróneamente si tiene datos falsos. Si hace buen tiempo y ve que te abrigas, sabe que estás equivocado. Y también sabrá que si alguien le engaña, puede producir una respuesta incorrecta en función de ese engaño.